¿Qué es un fan? ¿De qué manera se relaciona el fanatismo con nuestra cultura popular y de masas? ¿Cómo es la construcción de identidades individuales y colectivas en un fandom (conjunto o grupo de aficionados)? ¿Sus prácticas están atravesadas por lógicas propias? Donde hay consumo, ¿hay placer? ¿O la mercantilización convirtió todo en trabajo?
Estas son algunas de las preguntas que se responden a lo largo de Fanatismos, prácticas de consumo de la cultura de masas (Prometeo), un conjunto de textos cruzados por las tensiones que informan el fanatismo contemporáneo y habilitan reflexiones que contemplan la expansión de las prácticas asociadas con este consumo y su capacidad de abarcar todos los ámbitos de la vida cotidiana.
El volumen pertenece a la colección La Cultura Popular que dirige Pablo Alabarces y fue compilado por los doctores en Ciencias Sociales (UBA) Libertad Borda y Federico Álvarez Gandolfi.
La nota salió publicada en la edición en papel. Fotografías: Valentin Bianchi.
La filósofa belga indaga en el modo en que quienes ya no están permanecen en la vida de sus deudos.
El vigor de los zombies en la industria del entretenimiento y la ingente bibliografía sobre los laberintos del duelo familiar nos llaman la atención sobre la clásica pregunta metafísica, que por siglos solo respondieron las religiones. Un muerto no equivale a un fantasma. ¿Cómo resolverla con una perspectiva laica? “Yo llevo adelante una investigación sobre la manera en que los muertos entran en la vida de los vivos”, sostiene la filósofa belga Vinciane Despret con respecto a su trabajo.
Así, en A la salud de los muertos, relatos de quienes quedan (Cactus), la académica se propuso estudiar las formas en que el ser existe e investiga qué es lo que vuelve a un muerto capaz de sostenerse. Al mismo tiempo, la autora cuenta cómo quienes quedan exploran, con cuidado, atención, sabiduría y mucho interés, las condiciones para establecimientos de relaciones consumadas, aprenden lo que puede importarles a quienes ya no están e indagan qué es lo que los muertos piden y cómo responderles. En definitiva, como explica en este intercambio por mail con Ñ, da cuenta de cómo los vivos se esfuerzan por estar a la altura de una prueba difícil como lo es perder a alguien y aprender a reencontrarlo.
La vida social se construye en las plataformas mediáticas en las que se disputan intereses: lecturas de Ariel Gurevich y José Luis Fernández.
Hace pocas semanas, el Wall Street Journal publicó un informe en el que revelaba que Facebook, propietaria de Instagram, sabe desde hace años que la plataforma es dañina para la salud mental de muchos adolescentes, sobre todo las niñas. Revelaba, además, que la empresa mantuvo en privado la investigación interna sobre el tema.
Por su parte, y a través de una publicación, los responsables de Instagram dejaron en claro que la investigación interna muestra que el uso de las redes sociales puede ser tanto beneficioso como perjudicial, y aclararon que desde la empresa están trabajando en cambios estructurales en su plataforma para contrarrestar cómo esta contribuye a los problemas negativos de la imagen corporal.
En su primera novela, Calle Este-Oeste, el abogado Philippe Sands reconstruyó su historia familiar a través de los dos juristas que acuñaron los conceptos de genocidio y crímenes contra la humanidad, Hans Frank, gobernador de la Polonia ocupada durante la Segunda Guerra Mundial, y Leon Buchholz, abuelo del autor y único sobreviviente de una familia de ochenta judíos asesinados por el nazismo. En ese texto dramático pero magnético, el autor se ocupó de las víctimas del Holocausto y los juicios de Núremberg.
Como un efecto de asimilación de su propia historia, en Ruta de escape el autor se centra ahora en los verdugos. Allí retrata la historia de Otto Wächter, jerarca nazi gobernador de Galitzia y Cracovia y responsable del asesinato de 525 mil judíos. El escritor recompone la vida del “carnicero de Lemberg” a partir del archivo de su esposa Charlotte Bleckmann (el intercambio de cartas entre ambos, recortes de prensa, fotos, diarios y memorias) y los encuentros que el profesor de Derecho Internacional del University College de Londres mantuvo con el hijo de ambos, el tenedor de los archivos.
La nota salió publicada en la edición en papel. Fotos: Emmanuel Fernandez.
“El virus rebotó. Insistió. Persistió. Pero la vida continuó, continúa y continuará”. Miguel Wiñazki escribió La posnormalidad (Sudamericana) durante el primer confinamiento por el coronavirus. En él retoma temas esenciales abordados por filósofos, escritores y artistas y los analiza a la luz del presente: la soledad, la angustia, la incertidumbre, el amor, el desamor, la locura, la libertad y la esperanza como disparadores del pensamiento. El escritor habla de lo que revela la catástrofe y de los atributos enfatizados de la conducta humana, al tiempo que describe la potencialización de los sentidos y, optimista como un profeta de este tiempo, apela a retrovirales filosóficos y a la salvación colectiva. Desde su casa, uno de sus refugios durante esta segunda ola, el autor para nada afecto al apocalipsis respondió algunas preguntas que la lectura del texto propició.
Convivir con la pandemia se ha vuelto un habitar la digitalidad de forma casi permanente. En este contexto, fueron muchas las instituciones que debieron adaptarse a dialogar con sus interlocutores: desde los hospitales y las teleconsultas hasta los museos y las visitas virtuales, o desde la escuela y las clases por Zoom hasta las grandes ferias de arte y los recorridos de sus versiones online. Así, un token no fungible –-o NFT– de imágenes de Instagram reunidas en un collage fue subastado por Christie’s en 69,3 millones de dólares hace apenas unos días. La pieza, una imagen digital no material, parece marcar un cambio crucial para la industria y el universo artístico. ¿Qué pasa con la distribución del arte en este escenario? ¿Cómo es la relación entre productores y espectadores mediada por Internet y los dispositivos móviles? El archivo en su variante digital, ¿garantiza la trascendencia temporal del artista?
Sigmund Freud afirmaba que el fascismo vivía en un mundo de fantasía donde mitos y líderes se imponían sobre el principio de realidad. Jorge Luis Borges, por su parte, comparaba esa ideología con tropezones intelectuales. En Breve historia de la mentira fascista (Taurus), Federico Finchelstein retoma estas manifestaciones y se pregunta, como lo hacía el escritor, por qué para tantas personas lo inverosímil es la realidad. Si bien el texto fue escrito originalmente antes de las elecciones estadounidenses, el prefacio a la edición castellana fue redactado cuando Donald Trump ya había perdido la votación pero se mostraba como un líder que prefería vivir en el mundo alternativo que creó su propaganda. En conversación con Ñ, el historiador que vive en Estados Unidos hace casi dos décadas analiza el devenir de los hechos en un momento de crisis en el que algunos políticos encarnan la figura del héroe, e indaga por qué ciertas personas creen en sus ideas (o mentiras) extremistas.
El documental cubano que rescata la obra y carrera del trovador Mike Porcel, Sueños al pairo, fue censurado dos veces en La Habana. La primera vez se trató de una censura académica que impidió la graduación de sus directores. La última fue cuando estaba por estrenarse en la Muestra Joven ICAIC 2020. A través de la narración en primera persona con audios del artista residente en Miami, los realizadores José Luis Aparicio Ferrera y Fernando Fraguela Fosado cuentan la decisión de Porcel de abandonar la isla durante el éxodo del Puerto de Mariel y los actos de repudio de sus compañeros del Movimiento de la Nueva Trova. Al mismo tiempo, la película reconstruye la historia cubana con imágenes de archivo en las que se observan los símbolos de las diferentes migraciones, las barcas, las protestas y las represiones. Hacia el final, y en primerísimo primer plano, el músico mira fijo a la cámara y canta: “Aunque he sido feliz, pienso en ti”.
Antes de que llegara la pandemia al país, las cifras indicaban una pobreza general del 40% (que subía a 50% en niños) y un 40% de trabajo informal. Con la insistencia del virus y las consecuentes medidas de prevención y aislamiento, muchas personas perdieron sus empleos y la desigualdad, que ya era evidente, se agudizó. Las cifras proyectadas por Unicef Argentina indican que, para fin de año, las chicas y chicos pobres serán más de ocho millones. En este contexto, y al tiempo que casi nueve millones de personas reciben la tercera entrega del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), la posibilidad de poner en marcha otros mecanismos para paliar la situación ha sido tema de debate en el gobierno. Daniel Arroyo, ministro de Desarrollo Social, afirmó que se avanzará en la sustitución del IFE por un Ingreso Universal equivalente a un salario mínimo, vital y móvil: lo recibirán alrededor de cuatro millones de personas en situación de alta vulnerabilidad.
¿Cuál es el sentido del perdón? ¿Se puede perdonar a quien no pidió una absolución? Si existe el perdón, ¿existe entonces lo imperdonable? Hannah Arendt concebía el perdón como una forma de acción que tiene la facultad de revertir las consecuencias desplegadas por el actuar mismo, pero que encuentra limitada su capacidad de intervención en lo que respecta al mal totalitario. Jacques Derrida se preguntaba qué sería un perdón que solo perdonara lo imperdonable. “Víctimas por la paz” es una organización integrada por personas que sufrieron las consecuencias de hechos delictivos y tuvieron la posibilidad de convertir el dolor y la frustración en acciones positivas, y rechazan la idea de que la mejor forma de afrontar los conflictos está en el endurecimiento de la ley penal.