“Eso que llaman amor es trabajo no pago”, dijo Silvia Federici y su frase se convirtió en bandera. Desde hace décadas, sus palabras resuenan en cada movilización de mujeres y resumen la sobrecarga de trabajo doméstico al tiempo que evidencia la crisis de cuidados que nos atañe a todos. El trabajo doméstico y los cuidados entrañan un valor para la economía y la sociedad que recién empieza a calcularse en algunos países. Resulta clave reconocer el desequilibrio y entender que la única forma de resolverlo es de manera colectiva porque toca a la sociedad en su conjunto. En ese marco, la conclusión de la escritora y activista ítalo-estadounidense compromete una transformación cultural que avanza a paso lento, pero firme.
A su vez, el tema de los cuidados toma relevancia gracias al trabajo que durante años hicieron —y continúan haciendo— economistas, sociólogas, cientistas sociales e investigadoras feministas que lograron desarrollar ideas y conceptos que empiezan a permear los discursos públicos y de poder. Karina Batthyány, Secretaria ejecutiva del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales es una de ellas. La doctora en sociología y profesora de la Universidad de la República es también integrante del Sistema Nacional de Investigación de Uruguay y en Políticas del cuidado (CLACSO y la UAM-Cuajimalpa de México) se ocupa no solo del rol de la mujer en el trabajo dentro del hogar sino también como representante fundamental del cuidado de los demás dentro de un sistema que reproduce, con base en la división sexual del trabajo, las desigualdades de género.