Cuando Roland Barthes se pregunta si escribir es un verbo intransitivo, lo que hace es reflexionar acerca de por qué y desde qué momento debemos pensar solo en redactar y no en escribir algo. Para el autor de El placer del texto, escribir es “constituirse en el centro del proceso de la palabra, es efectuar la escritura afectándose a sí mismo, es hacer coincidir acción y afección, es dejar al que escribe dentro de la escritura, no a título de sujeto psicológico sino a título de agente de la acción”. Justamente de afectarse a sí misma, de la relación entre la escritora, la acción, el proceso de la escritura y el habitar el campo cultural es de lo que nos habla Betina González en La obligación de ser genial, una recopilación de ensayos editada por Gog&Magog que son el resultado de más de diez años de enseñar a leer y a escribir ficción.