La desigualdad está presente en cualquier relación laboral. De eso no hay dudas. Sin embargo, hay algunos empleos en los que el vínculo laboral está definido por una desigualdad estructural, como es el caso del servicio doméstico. En ¿Cada una en su lugar? (Biblos, 2018), las expertas Débora Gorban y Ania Tizziani vuelcan las indagaciones, reflexiones y aprendizajes de una investigación de más de nueve años sobre los diferentes aspectos de la experiencia de trabajo de las mujeres que se desempeñan en él y la particular relación que las vincula con sus empleadoras. Una ligazón ambigua donde se mezclan lo público y lo privado; un hecho social que habla no sólo de la ocupación laboral sino también de las relaciones de clase, género y raza que estructuran nuestras sociedades. Un caso de discriminación se vivió en diciembre cuando el chofer de una combi que lleva vecinos de Nordelta se negó a transportar empleadas. Gracias a que se filmó esa situación y se viralizó, se conoció el hecho.