Vacaciones nucleares

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Jueves 20 de Noviembre de 2014
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El momento de planificar las vacaciones suele ser estresante. Casi siempre coincide con los últimos meses del año, en los que todo está a punto de desmadrarse, y se cree que imaginar el momento de relax venidero es el mejor trailer de la panacea. “Todos los años lo mismo”, “quiero cambiar de aire”, “necesitamos tiempo para ir a todos los museos” y “yo quiero tirarme panza arriba y admirar las palmeras” son algunas de las frases más incisivas a la hora de intercambiar opiniones para llegar a un acuerdo vacacional. Una de las opciones que más sale (como consecuencia inevitable de la disputa) es “mejor hagamos algo diferente” aunque raramente se asocie lo distinto a lo que está de moda.

Cuando las búsquedas arrojan que existe una alta tendencia mundial a elegir lugares no convencionales, exóticos y poco explorados, y la idea de visitar las islas vírgenes del Pacífico empieza a imponerse, aparece el dark tourism con todas sus variantes. Cárceles, campos de batalla, cementerios, escenarios de genocidios y sitios abandonados o de desastres (naturales o producidos por el hombre) son tendencia. Lo que sigue son algunas opciones de turismo nuclear, la rama que más ha crecido en los últimos años.