El lado B de la “máquina” Graciela

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Sábado 24 de Agosto de 2019
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La nota salió publicada en la edición en papel. Foto: Luciano Thieberger.

Pablo Marmorato es periodista y consultor en comunicación política e institucional. Trabajó en el diario Clarín hasta que encabezó el equipo de investigación periodística de los tres libros de la exministra y referente de los derechos humanos Graciela Fernández Meijide, entre 2006 y 2010. Desde 2014 hacen juntos el programa de radio ¿Por qué?, que se emite por Radio Ciudad. También es productor del ciclo Cada Noche en la TV Pública. Este año, ella lo invitó a participar del Club Político Argentino, donde se desempeña como vocal. Su libro Nenuca, la verdadera historia de Graciela Fernández Meijide (Sudamericana) estará en librerías en septiembre.

Texto completo: 

El lado B de la “máquina” Graciela

Por Bibiana Ruiz

El biógrafo de Fernández Meijide cuenta cómo fue trabajar al lado de una persona hiperactiva y comprometida política, social y éticamente.

Pablo Marmorato es periodista y consultor en comunicación política e institucional. Trabajó en el diario Clarín hasta que encabezó el equipo de investigación periodística de los tres libros de la exministra y referente de los derechos humanos Graciela Fernández Meijide, entre 2006 y 2010. Desde 2014 hacen juntos el programa de radio ¿Por qué?, que se emite por Radio Ciudad. También es productor del ciclo Cada Noche en la TV Pública. Este año, ella lo invitó a participar del Club Político Argentino, donde se desempeña como vocal. Su libro Nenuca, la verdadera historia de Graciela Fernández Meijide (Sudamericana) estará en librerías en septiembre.

–Conoce mucho a Graciela. ¿Cómo fue trabajar con ella para este libro?

–Fue muy placentero porque logramos armar un marco. La idea se me ocurrió a mí, lo hablamos en diciembre de 2016 después de un programa de radio. Yo pensaba por dentro "no quiero ser apologista de Graciela", porque no lo fui con nadie en mi vida. Lo que me pasa con ella es que la admiro mucho en muchos órdenes: es una máquina de trabajar, su historia, muchas cosas. Ella por suerte intervino y me dijo “mirá, Pablo, la verdad es que no va a servir un libro que cante loas a mí. Con cada uno de los que te entrevistes, preguntales luces y sombras, porque todos las tenemos en nuestras vidas”. Eso fue muy liberador para mí, porque me dijo tenés que entrevistarte con Estela, si podés con Hebe, tenés que hablar con familiares. Ese marco para mí fue interesante. No se conoce el lado B, la Graciela detrás de escena, la de Nenuca, la abuelaza, la que junta a toda la familia, la que cose y teje y se hace sus vestidos y sus sombreros. Es una máquina; yo siempre le digo que un día de ella es tres días del resto de los mortales.

–¿Cómo fue la investigación? ¿Cómo trabajó con los demás testimonios, que son muchísimos?

–Creo que el fuerte del libro también son las entrevistas. Por eso me centré tanto y tardé tres años. Son 34 entrevistas de las cuales recorrí casi toda su familia, o sea, sus dos hermanas, sus dos hijos que están vivos, su exmarido. Después recorrí con varios compañeros de ruta lo que fue su pase a la política de los 90 en adelante. Quise entrevistar a Chacho y no pude. Dos o tres veces me respondió por mail que no, que no estaba interesado en participar. Y después varios compañeros también para contar ese lado B, sobre todo Marcelo Stoll, su secretario histórico que me nutrió de historias mucho más cercanas. Él me decía: "era tan intensa ella, a veces con mal carácter por la intensidad, que nosotros la queríamos tanto que si no no la hubiéramos podido aguantar”.

–Está acostumbrado a trabajar con políticos. ¿Qué diferencia a Graciela de los demás?

–La lucidez para saber dónde está parada y para la toma de decisiones. Por lo general, muchos políticos se dejan generar un cerco alrededor que les impide tomar decisiones con los pies en la tierra. Graciela siempre tiene los pies en la tierra. Eso es notable. Y equipo, sentido de lealtad al equipo.

–¿Cuál fue el mayor desafío?

–La entrevista a Estela (de Carloto) fue un desafío. Ella estuvo muy cordial al poder responder desde su punto de vista. Ellas siempre se reconocen en cuanto a compañeras de ruta, siempre se validan. Estela habló de que compartieron muchas cosas y que en determinado momento -Estela dice que fue en 1998, cuando el juez Baltasar Garzón estaba haciendo los juicios por la verdad en España-, Graciela dio testimonio y ahí cuenta su verdad. Graciela siempre dice una frase que me parece fantástica, que lo único que ella relata es su verdad documentada, y se encarga de documentarlo en sus libros. El tema es que salir de la tribu tiene sus costos y ella los pagó. Si hay algo que admiro es que siempre dice su verdad, y siempre marca que no es LA verdad, es SU verdad, documentada, robusta en cuanto a un montón de temas, como el número de desaparecidos y tantas otras cuestiones. Para Estela ese acontecer fue el punto de inflexión y bueno, ya después todos sabemos: cuando las diferencias son irreconciliables, no hay posibilidad de tejer un puente.

–¿Qué diferencia encontrás entre tu libro y los otros, más allá de que este es una biografía?

–Con Nenuca el lector va a poder acercarse a esa otra Graciela por fuera de los reportajes que le hicieron, o que le van a hacer, de los libros, a que es una mujer común y corriente. Nunca se subió al caballo, siempre está muy en eje y muy plantada en su escena. Para toda su familia es un pilar importantísimo, aún hoy con 88 años, cuando muchos hijos ya se tienen que ocupar de sus padres, ella sigue siendo una figura piramidal en su familia. Entonces ayuda a su exesposo con cuestiones ya de la vejez (tiene 91), como si ella no lo fuera, ayuda a sus hermanas, a sus hijos con una presencia fuerte. El tema familiar para ella es clave, y el empuje que tiene en lo laboral. Es muy canchera, muy simpática, muy de tratar de estar todo el tiempo aggiornada, siempre mirando hacia el futuro. No se queda con que todo tiempo pasado fue mejor, para nada, aborrece esa frase.

–¿Por qué abre el libro el texto "La noche en que todo cambió"?

–Porque me parece que justamente es un parteaguas en la vida de Graciela. Graciela formaba parte de esa burguesía pujante de la década del 60 y, de un día para el otro, sucedió lo que sucedió: en menos de una hora cambió absolutamente toda su vida. Es el eje en el que está estructurado el libro, de la búsqueda desesperada, la resignación, el duelo y salir a buscar verdad y justicia ya no sólo por Pablo sino por todos; su pasaje de la vida privada a la pública, que comienza con la CONADEP, y después su pasaje a la política. El que esté escrito en presente fue un recurso buscado, como un paso comunicante entre las dos Gracielas.

–En el libro menciona que Graciela dice que siempre pudo hablar de la búsqueda de Pablo pero nunca de Pablo.

–Sin dudas hablar de Pablo vivo fue un desafío. El cuerpo encontrado es un ritual atávico, sirve para duelar también. Ojalá no fuera así, pero ella se va a despedir de esta vida sin poder encontrar los restos de su hijo y eso es durísimo.