Nostalgia porteña de un reino eslavo

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Sábado 29 de Diciembre de 2018
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En conmemoración del centenario del Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, la cátedra de Literaturas Eslavas de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA y el Centro Argentino de Estudios Geopolíticos (CAEG) organizaron una jornada de celebración con distintas ponencias. El abordaje del reino se dio desde los aspectos histórico, político y social, y también desde la literatura y la cultura. El evento contó también con el aval de la Universidad de Ljubljana, la Embajada de la República de Serbia, la Asociación Dostoievski y las revistas Eslavia y Balkania. Para finalizar, se llevó a cabo una mesa debate sobre el Reino y la situación de los países que lo conformaban a 100 años de su primer atisbo de independencia.

Texto completo: 

Sobre la ex-Yugoslavia
Nostalgia porteña de un reino eslavo

Por Bibiana Ruiz

Cien años del primer estado de serbios, croatas y eslovenos. En la jornada homenaje se analizó la relación entre literatura, política e historia.

En conmemoración del centenario del Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, la cátedra de Literaturas Eslavas de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA y el Centro Argentino de Estudios Geopolíticos (CAEG) organizaron una jornada de celebración con distintas ponencias. El abordaje del reino se dio desde los aspectos histórico, político y social, y también desde la literatura y la cultura. El evento contó también con el aval de la Universidad de Ljubljana, la Embajada de la República de Serbia, la Asociación Dostoievski y las revistas Eslavia y Balkania. Para finalizar, se llevó a cabo una mesa debate sobre el Reino y la situación de los países que lo conformaban a 100 años de su primer atisbo de independencia.

Terminada la Primera Guerra Mundial (¿“resultado de alguna maldita estupidez en los Balcanes”, tal el presagio de Otto von Bismarck?), y con la derrota de las potencias centrales y el fin del imperio austro-húngaro, en la arrasada Península Balcánica el 1 de diciembre de 1918 marcó el rumbo en la región: la formación del primer estado de los eslavos del sur.

El cambio no solo fue geográfico,también se modificaron aspectos sociales y políticos, y las representaciones artísticas jugaron, sin duda, un rol muy importante durante el proceso. Entre las ideas que sedujeron a los eslavos del sur están el valor de la palabra, el peso de lo visual y la evolución de las formas. Sin embargo, “la figura de la literatura desde lo político va a ser algo central”, dice el licenciado en Letras por la UBA Pablo Arraigada, teniendo en cuenta que la lengua se transmite a partir de la literatura.

No obstante, el estado antecesor de la futura Yugoslavia surgió de los ecos nacionalistas y la cuestión geopolítica en la zona, donde la desaparición de unos llevó a la conformación de otros. ¿Se puede hablar de una literatura nacional en un reino de estas características? ¿Cuál es el rol de la literatura en esta historia? Raymond Chandler decía que la literatura debe pensarse como una categoría social e histórica especializada. Raymond Williams sostenía que por medio de literaturas nacionales uno puede establecer lo que son los nacionalismos culturales y que ello lleva a logros reales. ¿Qué es necesario para una literatura nacional? Una lengua.

En su ponencia Política y literatura. Realidad entrelazada en el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, Arraigada prefiere hablar de un mundo cultural literario, de una realidad literaria, en vez de hablar de una teoría que tiene una perspectiva política. “Si uno piensa las relaciones que hay entre lo político y lo literario en el reino, hay que pensar que la funcionalidad con el reino termina siendo ayudarlos a imponer una idea, que los cargos y los favores que se llevan a cabo para pensar una historia desde la literatura que permitan establecer esta idea de yugoslavismo que era necesaria para la conformación del reino y, obviamente, notar una tendencia hacia un ideal más cercano a los eslavos más del sur, o los serbios, para decirlo de otra manera”. Nicolás Poljak, Federico Ortega, Matías Figal y Diego Gómez sostienen que dentro del reino había una marcada hegemonía serbia. Y se necesitan tres cosas para imponer hegemonía: tradición –la idea de representar lo significativo del pasado–apoyo en instituciones y las formaciones necesarias para construir esa tradición. Dice Arraigada que cada uno “construye la tradición que quiere”; el lenguaje y la palabra son los medios por los cuales se transmiten los mitos. Y afirma que fueron muy importantes en la conformación del reino“para poder crear un Estado es necesario ante todo crear un mito”. Y enumera los siguientes: el de la unión de los eslavos del sur, el idílico (esa cuestión tradicional que va a tener el pueblo), el de los nacionalismos locales opuestos al del imperialismo y también el de la lengua común. A modo de ejemplo, menciona a Stojan Protić, dos veces primer ministro del Reino y periodista, quien había presentado un borrador de constitución liberal, y a Nikola Pašić, que encarnaba la tradicional administración centralista serbia.

Durante la jornada también se compartieron lecturas de algunos textos de autores de esa región en las que se observa la relación entre política y literatura. La licenciada Julia Sarachu leyó los Poemas del viejo exiliado, de Alojz Gradnik, y Destrucciones (la mentira europea), de Srečko Kosovel, el “Rimbaud esloveno”, parte de un colectivo generacional que tendría a la Revolución Rusa como faro de una nueva forma de pensar el mundo más allá de las categorías del nacionalismo. La experiencia de dos generaciones que escribieron sobre la patria desde el exilio, la unión interior en la distancia y sus impactos. Eugenio López Arriazu leyó un extracto del manifiesto paneslavo que reza así: “El eslavo no quiere ni señor ni conquistas, sino que exige libertad tanto para sí como para todos. Exige que esta se encuentre en todos lados, reconocida como el derecho más sagrado del hombre. Por eso nosotros los eslavos rechazamos y odiamos cualquier dominio por la fuerza bruta que quebrante las leyes, rechazamos todos los privilegios y ventajas así como la división política de los estamentos. Queremos una igualdad incondicional ante la ley y en igual medida de derechos y obligaciones para todos. Allí donde entre millones nace aunque sea una sola persona sojuzgada no existe la verdadera igualdad; así la libertad, la igualdad y la fraternidad de todos los ciudadanos hoy como hace mil años sigue siendo nuestro lema”.

La reconfiguración del espacio no ha sido ni es sencilla. Los países del Reino se centran ahora en sus propios proyectos de afirmación nacional, y las discusiones y los conflictos étnicos provocados por las guerras se intensifican. Mientras tanto, las señales de nostalgia se observan de este lado del mundo. Dice Arraigada: “Somos los únicos que conmemoramos los 100 años del Reino en la Argentina”.