En la ruta de los refugiados

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Martes 16 de Agosto de 2016
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Escape. Un documentalista filmó la travesía de un migrante sirio rumbo a Holanda durante un año.

No deberíamos hablar de una crisis de refugiados, sino de la razón de por qué se (nos) volvieron refugiados”, dice Aboud Shalhoub, un joyero sirio de 31 años, en el capítulo 6 de The Journey (“El viaje”). Desde Voorthuizen, Holanda, donde vive y trabaja en la actualidad, reflexiona: “Tenemos una crisis en nuestro país, ¿cómo la resolvemos?”. Shalhoub es uno de los más de 1,2 millones de personas que pidieron asilo en la Unión Europea durante 2015, mientras escapaban de conflictos y persecuciones en sus países de origen. Y The Journey es la serie documental de la que Aboud, sin proponérselo, terminó siendo protagonista.

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En la ruta de los refugiados
Escape. Un documentalista filmó la travesía de un migrante sirio rumbo a Holanda durante un año.
No deberíamos hablar de una crisis de refugiados, sino de la razón de por qué se (nos) volvieron refugiados”, dice Aboud Shalhoub, un joyero sirio de 31 años, en el capítulo 6 de The Journey (“El viaje”). Desde Voorthuizen, Holanda, donde vive y trabaja en la actualidad, reflexiona: “Tenemos una crisis en nuestro país, ¿cómo la resolvemos?”. Shalhoub es uno de los más de 1,2 millones de personas que pidieron asilo en la Unión Europea durante 2015, mientras escapaban de conflictos y persecuciones en sus países de origen. Y The Journey es la serie documental de la que Aboud, sin proponérselo, terminó siendo protagonista.
Producidos por Field of Vision en colaboración con The New Yorker , los seis episodios en los que está dividida la serie (de entre 10 y 15 minutos cada uno) se encuentran disponibles en la versión online de la revista. El viernes 15 de julio, horas antes del intento de golpe en Turquía, el periodista, realizador y director Matthew Cassel habló sobre la experiencia de seguir a Aboud y hacer este documental en una charla vía Skype. “Cubrí el tema de los refugiados durante mucho tiempo, pero cuando empezó el conflicto en Siria traté de dirigir la atención hacia los blancos y los refugiados, porque son muchos y viven en condiciones terribles”.
Nacido en Chicago, Cassel dejó su país a los 21 para instalarse en Oriente Medio durante la invasión a Irak (2003), “porque no podía entender la complejidad de las políticas para la zona. Aprendí que tenemos un entendimiento muy superficial (por los medios, por razones oficiales, por racismo) sobre la gente y la cultura de ese lugar”. Reportó desde Egipto, El Líbano, Palestina, Israel, Bahrein, y cubrió el mundo árabe para Al Jazeera durante cinco años, antes de mudarse a Estambul y contribuir con el lanzamiento del proyecto digital AJ+ , en 2014.Ese año, entre los muchos exiliados que intentaban hacer su camino a Europa, estaba Aboud, quien había dejado Damasco en busca de una vida mejor. Durante los tres años que vivió en Turquía realizó diferentes trabajos, pero apenas lograba mantenerse. No podía llevar ahí a su mujer y a sus dos hijos (todavía en Siria): no conseguirían un lugar apropiado donde vivir, ni asistirían a una escuela decente. Tampoco podía volver él porque la guerra en su país ya había estallado. Entonces resolvió que la única forma de reunirse con su familia era probando llegar a Europa. “Cuando lo conocí, ya lo había intentado tres veces, siempre por tierra”, cuenta Cassel. “Y cada vez, los guardias de frontera lo obligaban a volver a Turquía”, completa.
Derecho de fuga Lo que atrajo al realizador no fue la cantidad de veces que Aboud intentó hacer el viaje, sino que “pasó por mucho y arriesgó todo para estar con su familia, que era algo que sólo él podía hacer. Me sorprendió su determinación y la dedicación por su familia, pero no planeé filmarlo. Lo vi y me dije ‘¿y qué si lo hacemos?’. Agarré la cámara y le pregunté: ‘¿Te molesta?’. Y empecé a filmar. Después de eso lo intentó una cuarta vez, enfrentó dificultades, pero progresó”.
Durante un año, Cassel siguió casi cada paso de Aboud y terminó recorriendo 3.000 km –desde Estambul hasta Holanda, cruzando los Balcanes– junto a él y a un gran grupo de personas, entre los que había dos nenas, mujeres embarazadas y adultos mayores. “Intenté seguirlos tanto como pude para entender qué era exactamente lo que pasaba en ese viaje. Yo tenía una cámara y eso me diferenciaba del resto, aunque no era lo único. Las condiciones hubieran sido muy distintas para mí: tenía una especie de privilegio (mi pasaporte estadounidense) y podría haber hecho el mismo viaje en dos horas de avión. A ellos les llevó meses”, cuenta.
Relata Cassel que “fue un poco intenso en términos de producción”, no sólo porque como director no podía disponer de todo el material técnico que hubiera deseado, sino porque lo que no paraba de darle vueltas por la cabeza era que, aunque el objetivo de llegar a Europa era importante, “lo crucial para Aboud era reunirse con su familia”. El periodista no conseguiría un permiso para ir a Siria, pero debía encontrar la forma de cubrir lo que pasaba con Christine y los chicos “al mismo tiempo, en Damasco...”, para lo cual le pidió ayuda al camarógrafo sirio Simone Safieh.Cassel llevaba más de medio año siguiendo la migración de Aboud cuando la productora Laura Poitras –ganadora del Oscar 2014 a mejor documental largo por Citizenfour – y su equipo se interesaron en la historia. Empezó a filmar, dirigir y producir el documental antes de buscar apoyo porque para él “bastaba con que el material estuviera disponible online, de manera gratuita, para que cualquiera con una conexión a Internet pudiera mirarlo”. Por eso y porque los medios de noticias tradicionales tardaron demasiado en reconocer la gravedad de la crisis.
Si bien algo de cobertura había, sólo se intensificó en septiembre de 2015, cuando el niño kobane Alan Kurdi apareció ahogado en la costa turca. Cassel cuenta que los editores “empezaron a interesarse por estas historias cuando las cosas se pusieron un poco más ásperas. Para mí, todo eso importaba desde antes. Estando en Estambul, yo sabía que la situación iba a empeorar y que pasaría algo más grande”. Ese mismo año hubo más de mil ataques (registrados) contra refugiados, centros de asilo e instituciones islámicas en toda Europa que no fueron noticia. También ese año, uno de los editores le dijo a Cassel: “estoy cansado de los refugiados, encuentren otra cosa para cubrir”.
Hace pocos días, el Papa Francisco dijo: “el mundo está en guerra”. Una frase que no contiene novedad alguna, pero que ayuda a redirigir el foco. Durante el mes de julio, Siria, Afganistán e Irak sufrieron algunos de los peores ataques terroristas de su historia. En marzo de este año, los países balcánicos cerraron sus fronteras y dejaron 50 mil refugiados varados en Grecia. Mientras, en 8 de cada 10 países europeos consideran que incrementar el número de refugiados aumenta la posibilidad de terrorismo. “Europa culpa a estas personas de ser u ocultar terroristas entre ellos, pero al mismo tiempo, ¿quiénes son las principales víctimas de estos grupos de locos?”, se pregunta el director. La percepción difiere de acuerdo con el lugar del mundo en el que uno esté (literalmente) parado. ¿Será que lo normal es que muera gente porque “son zonas en conflicto”? ¿Será que a cuantos más ataques en un mismo lugar menor el impacto que generan?
Con este novedoso formato de difusión (que en alemán se verá en el sitio de Der Spiegel , en holandés, en el de NRC y seguirá en otros idiomas) Cassel logra que cada episodio de The Journey tenga una forma y un sentido en sí mismo, pero que al final sea un solo producto, una sola narrativa. A lo largo de la serie se pueden observar las distintas posturas sobre la misma cuestión (desde activistas hasta miembros de Pegida expresándose al respecto) y, aunque el objetivo de Aboud de reunirse con su familia se cumplió y cerró una parte de la historia, aparecen nuevos interrogantes y desafíos sobre una cuestión sensible que polariza al mundo. Como dice Cassel, “si los políticos dejaran de culpar y usar la migración y a los refugiados como chivo expiatorio, alguien más a quien culpar por sus problemas”, esa crisis de la que habla Aboud en la serie quizás podría resolverse y probablemente no habría (tantas, nuevas, cada día más) personas buscando refugio.